27Junio2017

Actualidad INFORMACIÓN Noticias El arca de Noe

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El Plantío, mítico estadio de la historia del fútbol en España ha cumplido 45 años. Y por él han pasado infinidad de jugadores, se han disputado grandes duelos y en sus gradas, la afición, ha vivido muchas tardes de domingo cargadas de ilusión y emoción por el amor a unos colores, a un equipo, el histórico Burgos.

Pero hoy nos centraremos en un aspecto muy singular y a la vez extraño en el mundo del fútbol que forma parte del recuerdo de muchos hinchas y simpatizantes. Y es que El Plantío ha sido en los últimos años un auténtico arca de Noé donde han convivido distintos animales con los jugadores del Burgos. Una cabra, unas gallinas, un mastín y una colonia de cangrejos han ido desfilando por las instalaciones ante la asombrada mirada de distintas generaciones de futbolistas. La historia se remonta a cuando el Real Burgos militaba en la Primera División con el famoso empresario Martínez Laredo en la presidencia y jugadores como Elduayen, Gavril Balint, Ayúcar, Juric o Loren en sus filas.

 

Entonces, el cuidador del campo, 'Betete' (padre), tenía una cabra en las instalaciones a la que permitía 'pastar' cuando las actividades deportivas se interrumpían. El estadio castellano se había inaugurado en 1964 con la Tribuna principal como único espacio cubierto. Al otro lado, colindante con la orilla derecha del Arlanzón, existía un pozo ciego regado por el agua procedente del mismo río. En dicho pozo vivían hasta hace pocos años una comunidad de cangrejos rojos. La estructura de la grada lateral cubrió la zona pero respetó el pozo, de propiedad municipal al igual que todo el estadio de El Plantío. El público que se ubica en sus asientos lo hace ajeno a la existencia de este reducto de crustáceos justo debajo de sus pies. Betete (padre) se encargaba de su crianza.


Coincidiendo con la temporada 2000-2001, en la primera etapa se Carlos Terrazas en el banquillo, se produjo el capítulo más pintoresco de la ligazón del Burgos con el reino animal. Betete mantenía en uno de los baños de la grada lateral cubierta, justo en la otra punta del campo donde descansa el pozo, un corral con 22 gallinas, a las cuales de vez en cuando soltaba en el verde. Las aves picoteaban los asientos de plástico duro y el propio césped del fondo norte.Como compensación, los jugadores solían almorzar pollo de corral. Una práctica habitual temporadas antes, con la ingesta de cochinillo asado tras la conclusión de las sesiones matinales.

Todo transcurría con aparente normalidad hasta que a un medio de comunicación local se le ocurrió publicar una fotos constatando la existenciade esta especie avícola en pleno corazón de la cancha balquinegra. El ex-presidente del Burgos,Quintano Vadillo, procedió a su retirada para tapar lo que consideró una humillación mediática. Con las gallinas ya retiradas, los cangrejos siguieron con el paso del tiempo porque son más discretos y no molestan el funcionamiento rutinario del trabajo diario del equipo burgalés.También campaba a sus anchas por la banda del campo un enorme mastín. 

El tiempo ha pasado y que nosotros tengamos constancia los animales abandonaron El Plantío años atrás, aunque uno de los hijos de Betete sigue a día de hoy, cuidando el césped del Plantío. Este próximo domingo, los pupilos de Javier Álvarez De los Mozos saltarán al césped con la idea de batir al Almazán y lograr los tres puntos. Eso sí, sin que los animales alteren su concentración.





Imagen: Semanal Gente